La ilusión como sinergia

Antonio Portilla, catedrático de Teoría de la Señal y Comunicaciones, dirige esta carta abierta a la comunidad universitaria de la Universidad de Alcalá como candidato al Rectorado

-La ilusión no se come -dijo ella.
-No se come, pero alimenta -replicó el coronel.
(Gabriel García Márquez. 'El Coronel no tiene quien le escriba')

 

Querida comunidad universitaria,

Me dirijo a todas y todos vosotros como candidato a Rector de la Universidad de Alcalá, pero, ante todo, como miembro de esta casa a la que he dedicado tantos años de mi vida que ya es parte de mi propia historia. Conozco sus aulas, sus laboratorios, sus pasillos, sus silencios; conozco también su enorme potencial. Y precisamente por ese vínculo tan profundo doy este paso.

Me acompaña un equipo plural, honesto y altamente cualificado, integrado por personas de distintas sensibilidades y ámbitos del conocimiento, unidas por la convicción de que la Universidad debe regirse por el bien común y la vocación de servicio público. Aspiramos a una institución abierta, justa y exigente, donde el mérito, el talento y el esfuerzo sean los únicos criterios determinantes; donde la transparencia sea real y verificable; donde cada euro gestionado y el criterio de toma de decisiones responda al interés general.

Represento una nueva etapa basada en la transparencia, la rendición de cuentas y el bien común. Me presento con un compromiso inequívoco: trabajar sin reservas por el bienestar y la prosperidad de todas las personas que integran nuestra Universidad, con independencia de su posición, adscripción o trayectoria. Me presento con la ilusión de construir un proyecto compartido lejos de dinámicas cerradas, de círculos restringidos, de sistemas hereditarios, de compromisos adquiridos al margen de la comunidad y de inercias que se perpetúan sin siquiera la debida rendición de cuentas.

Os pido el apoyo para un cambio orientado hacia una Universidad en la que la burocracia no asfixie; en la que estudiantes, profesorado y PTGAS encuentren un entorno propicio para desarrollarse profesional y personalmente; en la que nadie quede rezagado por falta de recursos; en la que la promoción académica y profesional responda a criterios objetivos, previsibles y equitativos; en la que la estabilidad y la proyección del PDI y del PTGAS sean prioridades estratégicas.

Os pido el apoyo porque me duele el deterioro de nuestras infraestructuras, que distan mucho de estar a la altura de la excelencia que proclamamos; porque me duele que se haya normalizado que nuestros estudiantes reciban clase en condiciones impropias de una universidad pública de referencia; porque no podemos permitirnos perder talento por falta de oportunidades justas; porque se necesitan condiciones materiales dignas, apoyos efectivos y una planificación precisa que garanticen la calidad de las enseñanzas y de la investigación.

Y os pido el voto, en última instancia, porque necesitamos reilusionarnos como comunidad. La ilusión no es ingenuidad ni retórica vacía: es el impulso que activa la implicación y el compromiso para convertir proyectos en realidades. La ilusión, decía el coronel, “es algo así como las pastillas milagrosas de mi compadre Sabas”. Recuperemos, pues, esa ilusión colectiva y dejemos que la ilusión y el entusiasmo compartidos generen la sinergia necesaria para acometer el cambio que nuestra comunidad demanda y que redundará, sin duda, en beneficio de todas y todos los que integramos nuestra Universidad.

Con afecto y compromiso,

Antonio Portilla

Publicado en: Actualidad