Elena Sanz Isla
estudió en la UAH Ciencias Económicas y Empresariales, rama Empresa. En este momento es directora adjunta de Recursos Humanos en MAPFRE, una empresa española con gran proyección internacional.
Mencionas las palabras mágicas: Universidad de Alcalá, y los recuerdos afloran, uno tras otro, en la memoria de Elena Sanz Isla, directora adjunta de Recursos Humanos en MAPFRE. Y es que Elena es muy consciente de que las metas sólo se alcanzan si hay un punto de partida, y su punto de partida fue la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UAH, allá por la década de 1990, porque fue allí donde ella empezó a labrar su futuro.
Elena Sanz Isla.
En esta entrevista habla de recuerdos y de presente y aporta pistas a los estudiantes sobre cómo deben prepararse en la pista para llegar al final con las mejores garantías de éxito.

-¿Qué estudió en la UAH y cómo recuerda su paso por esta Universidad?
-Yo acabé mis estudios en la UAH en junio de 1993 y mi carrera en aquel momento era Ciencias Económicas y Empresariales, rama Empresa. Lo primero que recuerdo es que yo estudiaba por la tarde. Eso me permitió trabajar como becaria durante 3 años en el Centro de Información de la UAH por la mañana. Fue una experiencia fantástica, mi primer trabajo, y la gente era estupenda. La época más divertida era la de junio, con colas tremendas para hacer la preinscripción de la matrícula; nosotros recogíamos datos y asesorábamos a los nuevos estudiantes…
Me gustó mucho la cercanía con el profesorado, la oportunidad de poder estudiar en un edificio antiguo, con ese ambiente especial que aportan los lugares con historia y, desde luego, para mí fue clave la relación con el profesor Miguel Ángel Martínez. Él ha sido clave en toda mi trayectoria profesional . Él me recomendó hacer el máster que hice sobre Riesgos y Seguros. Gracias a él empecé a trabajar en MAPFRE y siempre hemos estado muy unidos tanto a nivel profesional como personal.

-¿Cómo y cuándo empieza su relación laboral con MAPFRE?
-Pues casi desde el principio. Yo terminé la licenciatura y realicé un máster en Gerencia de Riesgos y Seguros promovido por la Fundación MAPFRE Estudios y la Universidad Pontificia de Salamanca. Ahí empezó mi contacto con la empresa. Con 24 años me fui a trabajar a Barcelona y hasta ahora. Yo entré en un programa de Training en el que la empresa buscaba recién licenciados universitarios que hablaran, al menos, inglés. A mí me llamaron a través de la UAH, nos hicieron muchísimas pruebas y fui una de las 15 elegidas en toda España. Pasé un año en Barcelona formándome y después estuve en Argentina durante 4 años.
Llegar a Argentina con 25 años fue una experiencia muy interesante, porque aprendes muchísimo, no sólo a nivel profesional. Fueron años muy intensos que marcaron mi trayectoria, porque tener una experiencia internacional te ayuda a escuchar de más activamente, a respetar las diferencias culturales, a respetar lo local.
Volví a España en enero de 2005 y me incorporé directamente al área de Recursos Humanos.

-En este área también ha ido escalando posiciones…
-Cuando entré en Recursos Humanos me encargaron la creación de un área de Control de Gestión dedicada a gestionar indicadores de recursos humanos; de ahí pasé a dirigir el área de Administración y Control de Gestión, luego dirigí el área de Administración, Organización y Retribución de Recursos Humanos y en 2012 fui nombrada Directora General Adjunta de RRHH.

-Recursos Humanos, un área especialmente sensible en los tiempos que corren…
-Recursos Humanos son las personas. Todo el mundo habla de la importancia de las personas para las empresas, pero eso hay que demostrarlo y yo creo que MAPFRE lo demuestra cada día. Lo hacemos porque RRHH está cerca del negocio, conocemos cuál es su estrategia y formamos a las personas para que en cada puesto esté la más adecuada; pero también estamos cerca del empleado y velamos por su desarrollo profesional. Las empresas tenemos que intentar que los empleados consigan sus metas, dar oportunidades de crecimiento, porque así se les ayuda también a su desarrollo personal. Y eso no está reñido con la estrategia de la empresa, todo lo contrario.
No todos pueden desarrollar su carrera profesional en la misma empresa. Uno debe estar comprometido con los valores, con la cultura de la empresa y con lo que la empresa cree. Por eso apostamos siempre por la capacitación continua de nuestros trabajadores, por la posibilidad de ofrecerles una carrera profesional y un trabajo adecuado a sus cualidades, para que su aportación a la empresa sea máxima, sin olvidarnos de la conciliación familiar.

En estos momentos de crisis y gracias a que nuestro sector no ha sufrido tanto como otros, hay muchas oportunidades laborales fuera de España, porque MAPFRE está en 46 países y el abanico de posibilidades de trabajar en esta compañía está abierto.

-MAPFRE tiene relaciones importantes con la UAH...
-Siempre hemos fomentado las alianzas con universidades de prestigio en los países donde estamos presentes. Es fundamental para nuestra estrategia general y nuestro programa formativo. En este ámbito, trabajamos con la UAH en un programa de desarrollo directivo en el que profesores de la UAH participan en la formación de 20 empleados, directores y subdirectores, de todo el mundo. En este último curso han participado directivos de 10 países de América.
-¿Qué les diría a los estudiantes universitarios que están formándose para un mercado laboral adverso y tienen pocas esperanzas en el futuro?
-Yo creo que las crisis son cíclicas y esta crisis acabará. Antes de tirar la toalla hay que tener muy claro qué quieres para tu futuro. Tienes que saber muy bien en qué quieres trabajar. Y salir fuera de España no es una tragedia, sino una experiencia de enriquecimiento que puede ser temporal, con billete de vuelta, o también permanente, porque existen oportunidades laborales muy interesantes también en otros países. Lo importante es que sea una decisión propia.
Y, desde luego, hay que luchar por seguir formándose siempre. La formación no se acaba cuando obtienes un título; hay que formarse y hay que ser fiel a uno mismo, porque es uno mismo el que tiene que elegir.
Los jóvenes están muy preparados, pero no deben acomodarse y tienen que luchar por su futuro, no por el que les han construido sus padres, y aprovechar las a oportunidades que tengan y les parezcan interesantes. La vida es muy larga y el objetivo se consigue paso a paso, con capacidad de trabajo y siendo positivos.