Juan José Minaya
estudió el máster de Restauración y Conservación del Patrimonio de la UAH. Hoy es un reputado restaurador.

Los restauradores son los magos del tiempo, capaces de borrar del arte las huellas que va dejando el paso del tiempo. En esta entrevista, Juan José Minaya, antiguo alumno del Máster de Restauración y Conservación del Patrimonio de la UAH, nos acerca a su mundo.

-Cuéntanos por qué decidiste estudiar en la UAH y háblanos de tu experiencia en el máster, especialidad en gestión y administración del patrimonio cultural
-Al terminar la licenciatura en Bellas Artes en la especialidad de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, tuve la necesidad de ampliar estudios en gestión y administración del patrimonio cultural. Siempre he creído que la mejor medida de conservación preventiva, para cualquier bien cultural, es su sostenibilidad, por ese motivo accedí a este título propio, un área del máster de Restauración y Rehabilitación del Patrimonio. Tuve la suerte de contar con un elenco de profesores excepcionales, destacando entre otros muchos, Ignacio Gárate Rojas, Fernando Moreno de Barreda o la excepcional Rosa Campillo Garrigos. Fueron días maravillosos, en los que aprendí de forma imparable, a la vez que reforzaba la pasión que siempre he sentido por estos temas.

Juan José Minaya.

- En estos momentos estás restaurando las pinturas de la iglesia de la Armentera, en Cabeza del Buey, cuéntanos en qué consiste tu trabajo
-Son las pinturas de la sacristía de Ntra. Sra. de la Armentera, una obra barroca de singular valor por su iconografía, y realizadas con pigmentos a la cal. Presentan un buen número de patologías, desprendimientos del mortero, estado pulveruleto de los pigmentos, suciedad generalizada, manchas puntuales de humedades, humos, sales, y además pérdidas o lagunas en la capa pictórica e incluso en los morteros. Como podéis imaginar se requiere trabajar con mucha paciencia y precisión, y de forma puntual en cada patología, hasta conseguir todo el esplendor original, que sea posible recuperar. Siguiendo los criterios universales planteados por la UNESCO, y otros organismos, recogidos también en nuestra legislación de patrimonio, reversibilidad de los procesos aplicados, identificación de las zonas restauradas y máximo respeto a todos los elementos originales conservados. Para ello tengo la suerte de contar con un notable equipo de restauradores.

-También diriges una asociación, explícanos cuál es la actividad que desarrolláis
-Es la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Valle de la Serena (Extremadura) -ADEPA Valle S-. En ella estamos asociados unos 150 vecinos que nos preocupamos por conservar, restaurar, dignificar y acrecentar el patrimonio cultural del Valle de la Serena. Hemos ejecutado ya muchos proyectos, como el Museo Etnográfico “Casa Labriega de la Serena”, tras la adquisición y rehabilitación de la casa más antigua de esta población, construcción del siglo XVI declarada Bien Inventariado por la Consejería de Cultura; o la recuperación de los espacios de la ruta de las leyendas, que hacen referencia a antiguas leyendas locales; la dignificación de la Capilla de la Patrona, la Virgen de la Salud; o la edición de seis libros que recogen la historia, las leyendas y las tradiciones. Y sin ir más lejos el motivo que recientemente aún nos tiene de celebración, la incoación del expediente para declarar Bien de Interés Cultural el espacio conocido como “Eras del Lejío”, un excepcional conjunto de 25 eras de trilla situadas a las afueras de la población.
-¿Qué es lo más satisfactorio del oficio de restaurador? A los que lo vemos desde fuera nos parece un trabajo maravilloso poder devolver a su estado original las obras de arte centenarias. Es como la labor de un cirujano salvando a un enfermo...
-Indudablemente es siempre el resultado final, que por supuesto depende del estado de conservación inicial, así como de las calidades de los materiales y de la técnica de ejecución. Hay obras que son muy agradecidas desde el primer momento, pero sin embargo otras pueden ofrecer mayor complejidad, como por ejemplo aquellas en las que hay que eliminar repintes antiguos y endurecidos sobre frágiles policromías originales. Esta situación se da muy a menudo en la escultura policromada, pero con tiempo, tras el pertinente estudio y la aplicación de la metodología científica adecuada es posible conseguir el resultado óptimo. Sin duda en estos casos el resultado final es mucho más satisfactorio.
A veces somos partícipes de momentos muy especiales al entregar las obras, se dan cuando se trata de la restauración de una escultura policromada religiosa, principalmente imágenes de mucha devoción y un alto valor espiritual para las poblaciones de las que suelen ser patronos. Es especialmente emotivo ver cómo la gente se emociona al ver sus Imágenes restauradas y no paran de darte las gracias.

-De qué trabajo te sientes más orgulloso?
-No sabría decir, he restaurado ya casi un centenar de obras, entre esculturas, retablos y pinturas, además de colecciones para algún museo de la Red de Museos de Extremadura, y de casi todos los trabajos guardo un recuerdo especial. Si me veo obligado a destacar alguna obra, me gusta mencionar la primera que restauré al instalar mi taller en Extremadura: se trata de la escultura de San Francisco de Asís de Benquerencia de la Serena, una obra destacada del siglo de oro de la escultura española; también podría mencionar las intervenciones realizadas en los Santuarios de Piedra Escrita en Campanario o en la Capilla de Jesús Nazareno de Cabeza del Buey. Y en casi todos los casos guardo un grato recuerdo de la gente de los pueblos, de las parroquias y las cofradías, con quienes compartí la ilusión por restaurar; sin duda, su amistad es otro pago más por el trabajo realizado, y para mí una de las mejores recompensas.

-¿Cuál es tu próximo proyecto?
-Tengo muchos proyectos pendientes, casi todos de escultura policromada; también tengo aprobado y pendiente de ejecución la restauración de los esgrafiados del exterior del camarín de la Virgen de Piedra Escrita.

-La crisis económica está dejando en la cuneta muchos proyectos relacionados con el arte y la cultura... ¿tú qué opinas?
-A veces vemos inversiones absurdas en materia que llaman cultura, simplemente para justificar subvenciones de fondos sociales europeos, y simultáneamente vemos cómo se paralizan proyectos necesarios y urgentes en temas de conservación, cuyo mal estado hace que peligre incluso su existencia. Creo que es necesario planificar con mucha coherencia las inversiones, con el fin de no derrochar y a la vez no dejar de invertir en arte y cultura, que siempre es fuente de desarrollo y a veces, en el caso de la conservación del patrimonio cultural, puede ser de máxima urgencia y necesidad, para evitar pérdidas irreparables. Se me ocurre como ejemplo el caso de la importante azulejería talaverana de la Real Capilla del Cristo de la Quinta Angustia de Zalamea de la Serena, que siendo una obra única, de máxima relevancia y en grave peligro de desaparición, tras alertar durante años a todos los organismos competentes, y a pesar de reconocer su importancia y necesidad, ahí sigue, a punto de desaparecer.
Concretamente en conservación y restauración hemos sido testigos de cómo a pesar de la existencia de obras relevantes en peligro, se ha invertido dinero público para restaurar piezas mediocres, e incluso carentes de valor, y todo únicamente por afinidades políticas o amistades. Esto me crispa muchas veces, por eso digo que es necesario mucha coherencia y planificación, y no hay que dejar de invertir, pero es necesario poner orden y creo que es el mejor momento para empezar.

-Algunas recomendaciones para los estudiantes de la UAH
-Les diría que mantengan siempre la ilusión por la materia en la que se forman, que perseveren en sus proyectos de forma activa, que no se asusten por el mal momento que vive el país, que el futuro está en sus manos. Por todo esto deben aprovechar al máximo su formación en la Universidad, sin dejar de disfrutar de cada instante.