Un estudiante de Física e Instrumentación Espacial es galardonado con la beca de la Fundación "la Caixa"

Miguel Gómez, egresado de la primera promoción del innovador grado de la UAH, cursa un máster en la Universidad Politécnica de Milán gracias a una de las becas más prestigiosas del país y aspira a contribuir al desarrollo de la exploración espacial 

Hay quienes levantan la vista al cielo movidos por la curiosidad. Otros, además, deciden dedicar su vida a comprenderlo. Ese fue el caso de Miguel Gómez, antiguo alumno de la Universidad de Alcalá (UAH), cuya pasión por la astrofísica y la exploración espacial le ha llevado a dar un nuevo paso en su trayectoria académica. A principios del mes de junio, el alumni de la UAH recibió una de las becas de posgrado en el extranjero ofrecidas por la Fundación “la Caixa” en su 44ª edición. Este reconocimiento le permite estudiar en una de las mejores universidades internacionales del sector espacial, la Universidad Politécnica de Milán. Como él mismo explica, se trata de una convocatoria muy exigente y competitiva, por lo que, "le he dedicado mucho tiempo y esfuerzo, pero siempre con motivación, porque me encanta lo que hago". 

EL ÉXITO DE LA PRIMERA GENERACIÓN DE FÍSICA E INSTRUMENTACIÓN ESPACIAL  

Gómez formó parte de la primera promoción del Grado en Física e Instrumentación Espacial de la UAH, una apuesta pionera que marcó el inicio de un camino profesional que hoy continúa orientado hacia la ingeniería de misiones espaciales. "La recuerdo, sinceramente, como la etapa más feliz de mi vida", afirma al rememorar sus años en la UAH. 

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Su interés por la Física nació muy pronto, impulsado por el deseo de comprender el universo y responder a algunas de las grandes preguntas de la humanidad. A medida que Gómez estaba cursando el grado, tuvo la oportunidad de conocer todas las oportunidades que le proporcionaba el haberlo escogido. "El Grado en Física e Instrumentación Espacial permite orientar la carrera hacia una rama más científica o hacia una rama más ingenieril, en mi caso, esa formación me permitió descubrir que me interesaba especialmente la ingeniería aeroespacial", explica el antiguo alumno.   

Para el alumni, uno de los grandes valores de la UAH ha sido la cercanía del profesorado y el acompañamiento recibido durante toda su formación. Destaca no solo la solidez de los conocimientos adquiridos, sino también las oportunidades de participar en actividades prácticas y estancias internacionales, como las prácticas que realizó en el Centro de Astrofísica de la Universidad de Harvard antes de finalizar sus estudios. "Los profesores no se limitaron a impartir las asignaturas, sino que también se preocuparon por mostrarnos qué posibilidades había después del grado", añade. 

UN FUTURO BRILLANTE  

Este recorrido le ha abierto ahora las puertas al Máster en Ingeniería Espacial en la Universidad Politécnica de Milán, donde se ofrece una formación muy especializada en el proceso completo que engloba una misión espacial, desde su concepción inicial hasta el diseño de los distintos sistemas que hacen posible que un satélite funcione. "De forma sencilla, una misión espacial comienza con la definición de unos objetivos científicos, que posteriormente se traducen en requisitos técnicos que el satélite debe cumplir", aclara Gómez. 

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Más allá de la investigación, Miguel recuerda que el espacio está mucho más presente en nuestra vida cotidiana de lo que imaginamos. "Pero las misiones espaciales no solo sirven para responder a preguntas científicas, sino que también tienen un impacto directo en nuestra vida cotidiana. Gracias a los satélites utilizamos sistemas de navegación, comunicaciones, televisión, internet, telefonía, observación de la Tierra, elaboración de mapas, predicción meteorológica o seguimiento de fenómenos naturales. Por tanto, el espacio no es algo lejano a nuestra vida diaria: muchas de las tecnologías que usamos dependen de él", señala. 

Publicado en: Reportaje