La startup ReCero, creada por estudiantes de la UAH, ganadora del programa Junior Achievement Startup Programme España

Los cuatro fundadores de la empresa, que cursan Farmacia, representarán a España y a la Universidad de Alcalá en la final europea GEN-E 2026 con un proyecto que busca comprender los hábitos de uso de los medicamentos 

¿Qué ocurre con un medicamento una vez que sale de la farmacia? Aunque el sistema sanitario dispone de información sobre su prescripción y dispensación, existe un importante vacío de conocimiento sobre cómo se utiliza realmente en la vida cotidiana de los pacientes. Saber si completan el tratamiento, qué dificultades encuentran, cuáles son los motivos que llevan a abandonarlo y, por tanto, que medicamentos son los que se acumulan en los hogares continúa siendo una de las grandes incógnitas del ámbito sanitario. 

Con el propósito de responder a estas preguntas nació ReCero, una startup creada por cuatro estudiantes del Grado de Farmacia de la Universidad de Alcalá (UAH), que además cuentan con la participación de otro estudiante del Máster en Big Data de la Universidad de Navarra. Carlos Fraguas, José Álvarez, Mario Andrés, Pablo Ayala e Íñigo Serrano (Universidad de Navarra) han creado una startup health-tech que desarrolla una nueva infraestructura digital capaz de recoger datos del mundo real (Real-World Data) a partir de comentarios directos de los pacientes.  

El proyecto ha sido reconocido como la mejor startup universitaria de España en el Junior Achivement Startup Programme España, un logro que permitirá al equipo representar a España en la final europea GEN-E 2026, que se celebrará el mes de julio en Riga (Letonia), junto a los mejores jóvenes emprendedores de 43 países. 

SOLUCIONES A PROBLEMAS RECURRENTES EN EL SISTEMA SANITARIO 

La iniciativa comenzó a tomar forma tras la participación del equipo en un hackathon organizado por Pfizer, cuenta Ayala. Aquella experiencia los llevó a comprobar que, incluso siendo estudiantes universitarios, era posible detectar necesidades reales del sistema sanitario y desarrollar soluciones innovadoras. A partir de entonces, iniciaron un proceso de validación junto a farmacéuticos, laboratorios y otros actores del sector hasta identificar una necesidad común: “Faltaba escuchar mejor qué ocurre con los medicamentos cuando llegan a la vida real del paciente”, recuerda Ayala.  

Esa reflexión llevó al equipo a plantearse una pregunta que resultó determinante. “Nos dimos cuenta al hacernos una pregunta muy sencilla: si los medicamentos están hechos por y para los pacientes, ¿por qué tantas veces su experiencia se queda fuera de la conversación?”, explica Fraguas. Para ellos, la farmacia es uno de los espacios sanitarios más accesibles y cercanos, lo que la convierte en el lugar idóneo para reforzar el vínculo paciente-farmacéutico y transformarlo en un nuevo espacio de escucha. 

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De esa idea nació el funcionamiento actual de la plataforma. A través del software de ReCero, cuando el paciente finaliza su tratamiento y acude a la farmacia a reciclar el medicamento sobrante, puede responder en menos de un minuto a un cuestionario digital y recibir incentivos a cambio. “Las preguntas evolucionan en función del tratamiento, del momento en el que se encuentra el paciente y de sus respuestas anteriores, evitando cuestionarios largos, genéricos o desconectados de su realidad”, detalla Serrano. Toda la información que se recoge como los motivos de interrupción, la percepción del tratamiento o las barreras en el uso diario se procesa de forma anonimizada y agregada, minimizando así cualquier riesgo para la privacidad del paciente. 

Como explica Fraguas, “toda decisión que no tenga en cuenta al paciente merece ser replanteada”. Por eso, este flujo de datos, inexistente hasta ahora de forma estructurada, puede tener un impacto directo en la calidad de la atención sanitaria. “La adherencia no falla porque sí. A veces el paciente no entiende bien el tratamiento, tiene efectos adversos, no percibe mejoría o simplemente no encaja con su vida diaria. Y si no escuchamos esas barreras, llegamos tarde”, apunta Ayala. Según el equipo, esta información puede ayudar a farmacias, administraciones sanitarias e industria farmacéutica a comprender mejor el uso real de los medicamentos y a tomar decisiones clínicas con más criterio. 

EL CONOCIMIENTO NO SE TERMINA EN EL AULA   

Detrás del proyecto hay, además, la experiencia de compaginar una startup con los estudios universitarios. “Ha supuesto vivir dos universidades al mismo tiempo. Por un lado, la Universidad de Alcalá nos ha dado la base académica, científica y sanitaria para entender los problemas con rigor. Por otro, ReCero nos ha obligado a salir, hablar con profesionales, equivocarnos, presentar, validar, cambiar, volver a intentar y aprender haciendo”, relata Andrés. Por esto el equipo resume toda esta experiencia como una bomba. “emprender ha sido una bomba en todos los sentidos: de alegrías, de decepciones, de aprendizajes, de nervios, de ilusión, de incertidumbre y de momentos que no esperas”, aclara Serrano. ReCero les ha les ha sacado de la comodidad, les ha obligado a crecer y les ha hecho vivir la universidad “de una forma mucho más intensa”. 

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El camino hasta la victoria en el Junior Achievement Startup Programme España no fue inmediato. El equipo llegó a la fase final como único representante de la UAH y compitió con proyectos de universidades con ecosistemas emprendedores consolidados y ante un jurado exigente. “Cuando el jurado dijo que éramos los ganadores, fue una mezcla de alegría, orgullo e incredulidad. Sentimos que estábamos recogiendo lo que habíamos sembrado durante mucho tiempo”, cuenta Álvarez. Durante ese momento también sintieron una gran responsabilidad porque ganar significaba representar a España, a la comunidad estudiantil emprendedora y, por supuesto, a la Universidad de Alcalá en la final europea, recuerda el integrante del equipo.  

LA MIRADA PUESTA EN EL FUTURO

Con la vista puesta en Riga, el equipo trabaja ahora tanto en pulir la presentación como en avanzar en el desarrollo real del proyecto. “Nuestros próximos pasos pasan por seguir captando farmacias para el piloto, terminar de validar la experiencia del paciente, mejorar los cuestionarios y construir alianzas con profesionales sanitarios, instituciones, laboratorios y agentes del sistema sanitario”, explica Andrés, quien recuerda que la final europea “es un hito enorme, pero no es el final del camino”. 

La ambición del equipo, sin embargo, va mucho más allá de la cita de Riga, tienen una visión del futuro muy clara. “Nos encantaría que ReCero fuese una herramienta de referencia en Europa para escuchar la experiencia real del paciente con sus tratamientos. Creemos que cualquier persona que esté bajo un tratamiento tiene algo que aportar sobre cómo vive ese proceso, y esa información puede ayudar a mejorar decisiones, intervenciones y cuidados”, explica Fraguas. Además, añade que, el modelo es escalable a nivel europeo porque el problema que aborda ReCero no es local: “En todos los sistemas sanitarios existe la misma pregunta: ¿qué ocurre realmente con los medicamentos cuando salen del entorno controlado y entran en la vida del paciente?” 

El equipo, consciente de que su experiencia puede inspirar a otros compañeros, tiene claro qué mensaje quiere transmitir a los estudiantes de la UAH que tienen una idea, pero no se atreven a dar el paso. “Nunca te vas a sentir completamente preparado. Siempre va a haber dudas, miedo a equivocarte o sensación de que otros saben más que tú. Pero si esperas al momento perfecto, probablemente no empieces nunca”, anima Álvarez. 

Publicado en: Reportaje