Balda 5: el proyecto que acerca a los estudiantes de la UAH a la realidad del sector editorial

Cinco estudiantes del Máster en Gestión Cultural y de Industrias Creativas de la Universidad de Alcalá convierten un trabajo de aula en un evento cultural real, poniendo en práctica la gestión, la comunicación y la mediación en torno al libro 

¿Qué ocurre cuando una asignatura deja de ser un ejercicio académico y se convierte en una experiencia profesional? La respuesta está en Balda 5, un grupo formado por cinco estudiantes del Máster en Gestión Cultural y de Industrias Creativas de la Universidad de Alcalá (UAH) que ha dado el salto del aula a la programación cultural organizando un evento editorial real. 

El proyecto de la asignatura El Sector Editorial es el laboratorio de aprendizaje donde cada decisión, cada reunión y cada detalle reproduce el funcionamiento de una auténtica producción cultural. Desde la elección del libro hasta la elaboración de la estrategia de comunicación, la coordinación con la editorial o la organización del acto, los estudiantes han asumido el papel de profesionales del sector. 

APRENDER HACIENDO 

El nombre tampoco fue fruto del azar. “Queríamos que tuviera relación con los libros, pero sin ser demasiado evidente”, explica Ángela Chaparro, una de las estudiantes que componen Balda 5. Tras valorar distintas opciones, el grupo encontró en una sencilla balda de estantería el símbolo perfecto para representar un proyecto que sostiene historias, ideas y cultura. El cinco hace referencia a los cinco integrantes que han dado forma a esta iniciativa. 

Balda 5 organizó el pasado miércoles 10 de junio en la librería Diógenes de Alcalá de Henares la presentación del libro Estanterías Ajenas de Nora Catelli. El acto dio comienzo con la apertura a cargo de Antonio Castillo, profesor de la UAH, y de la Colectiva Nepantla, además, durante este la autora, y la directora editorial de Ampersand, Ana Mosqueda, aportaron las claves sobre la creación y publicación del libro. Como cierre, con el objetivo de fomentar el diálogo entre el público y la obra se abrió un espacio de intervención que estuvo dinamizado por el Club de Lectura alcalaíno El alambre. 

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Lejos de limitarse a presentar un libro, Balda 5 nació con una vocación más amplia: experimentar en primera persona cómo se construye un proyecto cultural. Para Nuria Martínez, otra integrante del grupo, esa ha sido precisamente la mayor enseñanza. “Hemos tenido que encargarnos de toda la logística: elegir la obra, redactar la nota de prensa, contactar con la librería, coordinar la comunicación… y al final hemos descubierto todo el trabajo que normalmente permanece invisible para el público”. 

EL TRABAJO INVISIBLE DETRÁS DE UN LIBRO 

Las estudiantes reconocen que las herramientas adquiridas en otras asignaturas del máster han resultado de gran utilidad para afrontar el reto. Los ejercicios de marketing cultural, los planes de comunicación o los proyectos de animación a la lectura dejaron de ser documentos teóricos para convertirse en recursos prácticos a la hora de diseñar un evento abierto al público. “Cuando tienes que organizar una actividad real ya no partes de cero”, cuenta Martínez. “Sabes qué pasos seguir porque previamente los has trabajado en clase, aunque ahora tengas que adaptarlos a situaciones reales”. 

La experiencia también les ha permitido descubrir que el sector editorial es mucho más complejo de lo que imaginaban. La visita a la Librería Diógenes y el contacto directo con profesionales les mostraron que detrás de cada presentación literaria existe una red de planificación, negociación y coordinación que rara vez percibe el lector. 

Las estudiantes reconocen que uno de los mayores retos ha sido precisamente enfrentarse por primera vez a esa estructura organizativa. Con un equipo reducido, todos han terminado implicándose en cada tarea: diseñar carteles, revisar textos, coordinar la comunicación, resolver incidencias o consensuar cada decisión. “Ese ha sido uno de los grandes aprendizajes”, señala Chaparro. “Aunque cada uno tuviera unas funciones asignadas, al final todos hemos acabado haciendo un poco de todo”. 

LA CULTURA COMO PUENTE 

Más allá de la organización del evento, las integrantes de Balda 5 reivindican el papel de la mediación cultural como herramienta para acercar la lectura y la cultura a la ciudadanía. En una sociedad marcada por el consumo digital, consideran que crear espacios de encuentro alrededor de los libros sigue siendo una necesidad. "Los mediadores culturales son un puente entre las personas y la cultura", aclara Martínez. "No solo organizan actividades, también despiertan el interés, generan conversación y ayudan a que la oferta cultural llegue a nuevos públicos". 

La experiencia también ha servido para conocer las luces y sombras del mundo editorial porque las estudiantes reconocen que se trata de un ámbito apasionante, pero también competitivo. Lejos de desanimarlas, esa realidad ha reforzado su interés por seguir formándose y acumulando experiencia. “Ahora conocemos mejor cómo funciona el sector y sabemos que no es sencillo abrirse camino, pero también hemos aprendido que existen vías para hacerlo y que cada experiencia cuenta”, comenta Chaparro. 

Publicado en: Reportaje