Así son (y así estudian) los tres jóvenes que han sacado la mejor nota de la PAU en la Universidad de Alcalá
Paula Carballares, Lucía Cubilla y Marco Moraga son el ejemplo perfecto de que ser un alumno o alumna 10 en la prueba de acceso a la universidad sin renunciar al deporte, leer, tocar en una banda o jugar a la consola
Hay momentos que caben en una pantalla. Un clic, unos segundos de espera y una nota que aparece acompañada de una mezcla de nervios, alivio y felicidad. Para miles de estudiantes, ese instante marcó el final de una etapa y el comienzo de otra. Para tres de ellos, además, significó situarse entre las mejores calificaciones de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) de la Universidad de Alcalá (UAH)
Paula Carballares, Lucía Cubilla y Marco Moraga comparten la experiencia de haber llegado al final de un camino que comenzó hace años, entre clases, exámenes, apuntes y muchas horas de estudio, pero detrás de cada décima hay una historia.
Durante los cuatro días que dura la PAU, miles de jóvenes ponen a prueba no solo los conocimientos adquiridos durante el Bachillerato, sino también su capacidad para gestionar la presión y mantener la concentración. Sin embargo, quienes han conseguido las mejores calificaciones coinciden en que el verdadero examen comenzó mucho antes de entrar en el aula.
MUCHO MÁS QUE UNA NOTA
Paula Carballares, procedente del Colegio Miramadrid de Paracuellos de Jarama, obtuvo una calificación de 9,97, la más alta de todos los estudiantes que se presentaron en la UAH a la PAU. Cuando llegó el momento de conocer el resultado, estaba en casa con su padre. “Fue increíble porque yo no me lo esperaba. Sabía que me había salido bien, pero ver esas notas nos impactó bastante”, recuerda. Cuenta que no fue un esfuerzo de última hora, ya que el haber estado estudiando durante el Bachillerato le facilitó mucho volver a repasarlo todo el mes de mayo. “Solo ha sido un mes, pero sí que ha sido un poco duro”, reconoce.

Muy cerca quedó Lucía Cubilla, del IES Arquitecto Pedro Gumiel de Alcalá de Henares, con un 9,95. Al igual que Carballares, Cubilla vivió un momento de gran sorpresa: “Cuando salí de los exámenes sí que sentí que me habían salido bien, pero no me esperaba esa nota”. La clave estuvo en trabajar de forma sostenida durante todo el curso, sin acumular todo el esfuerzo en las semanas previas. “Saber que no me presentaba a nada nuevo me ayudó a ir mucho más tranquila”, explica.
Marco Moraga, del IES Miguel de Cervantes de Daganzo de Arriba, alcanzó un 9,914. Él se enteró de su nota en un escenario difícil de olvidar, estaba visitando Roma con su familia. “Lo viví con mucha alegría, celebré la nota dentro del Coliseo”, cuenta. Moraga confiesa que durante el mes de mayo siguió el horario del instituto para no perder el ritmo, dedicando más tiempo a las asignaturas de memoria y los ratos restantes a los ejercicios de matemáticas, física y tecnología.
ESTUDIAR SIN DEJAR DE VIVIR
Uno de los rasgos que comparten los tres es haber sabido mantener sus aficiones durante el curso, convencidos de que desconectar no es perder el tiempo, sino parte del proceso.
“Sí que he tenido que sacrificar algún plan, pero considero que también he salido y he podido hacer mis aficiones, menos que otros años, sí, pero al final es lo que hay que sacrificar si se necesita nota”, explica Carballares. Además, salía a correr y leía cuando podía para despejarse.
Cubilla, que toca el piano desde pequeña, canta y forma parte de un grupo de pop-rock con el que hace versiones, encontró en la música la forma de desconectar. “Cuando tienes muchas cosas que hacer te organizas mejor que cuando tienes mucho tiempo libre. La música me venía muy bien para salir de la rutina del estudio”, cuenta.

Por su parte, Moraga confiesa que el tiempo libre durante este año quedó relegado a segundo plano, pero trataba de encontrar momentos para el ocio, ya que entre sus aficiones se encuentra el salir a correr y jugar a la consola. “Si no te desconectas, al final estudiar todo el rato es contraproducente”, afirma.
EL COMIENZO DE UNA NUEVA ETAPA
Con los resultados ya publicados una nueva fase da comienzo, la elección del grado universitario y el inicio de la vida universitaria. En las próximas semanas estos estudiantes dejarán atrás los pasillos de sus institutos para recorrer los de las universidades que hayan escogido.
Carballares tiene claro que su destino es la Medicina. Anima a los futuros estudiantes a que no se obsesionen con la nota, “al final lo acabas pasando mal y no merece la pena”. Además, destaca que apoyarse en la gente que te rodea es fundamental. “Mis padres y mis amigas me han ayudado muchísimo. Al final solo es un año, un proceso que todo el mundo tiene que pasar, pero que no determina nada”, cuenta.
Asimismo, Cubilla ha optado por el doble grado en Periodismo y Ciencias Políticas. Su consejo para quien se enfrente a la PAU el año que viene es claro, la clave es ir tranquilo. “Sabemos mucho más de lo que pensamos que sabemos y los nervios juegan malas pasadas”, aclara.

Por último, Moraga admite haberse fijado en el grado en Física e Instrumentación Espacial de la UAH. Además, a los futuros estudiantes que se presenten a la PAU, también les recomienda, “ir tranquilos y entre exámenes, pasárselo bien porque ayuda a despejar la mente”.
Publicado en: Reportaje
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