'De viva voz' estrena nueva temporada analizando el impacto ambiental de nuestra vida digital

El podcast de la Universidad de Alcalá, con la profesora de Arquitectura y Tecnología de Computadores Katia Leal como invitada, dedica su nuevo episodio a una cuestión cada vez más relevante: el coste energético de nuestras vidas digitales y el papel que la investigación desempeña para hacer la tecnología más sostenible

Vivimos rodeados de dispositivos y servicios conectados que funcionan de forma inmediata. Detrás de esa aparente sencillez, existe una compleja cadena tecnológica que requiere una enorme cantidad de recursos.

Desde el momento en que un usuario realiza una búsqueda en internet, consulta un documento almacenado en la nube o interactúa con una herramienta de inteligencia artificial, la información viaja a través de redes de comunicación hasta llegar a centros de datos donde miles de equipos procesan y almacenan esa información antes de devolver una respuesta en cuestión de segundos. Pero, ¿sabemos cuánta energía consume cada clic? Con esta reflexión arranca la cuarta temporada de De viva voz, que se estrena con el episodio ‘La voracidad de lo digital se traga al planeta’.

Del mismo modo que hoy resulta habitual hablar del impacto ecológico del transporte o de la industria, el software y los servicios digitales también tienen una huella que, aunque invisible para la mayoría de los usuarios, es muy real. “Desde la incursión de la IA en nuestras vidas, esa voracidad, esa demanda por consumir energía se ha multiplicado prácticamente por diez”, señala Katia Leal y añade que “una búsqueda clásica en Google equivale a 20 segundos de una bombilla encendida; en el caso de un de la IA, se multiplica por diez. El problema es que esto por millones de personas y de dispositivos que se utilizan al día, la escala es muy grande”.

Pero no solo estamos hablando de consumo de energía eléctrica. La tecnología incrementa el consumo de otros muchos recursos, que, en algunos casos, resultan ya escasos. “El consumo de agua también se ha multiplicado desde que apareció la IA”, explica. “Los centros de datos clásicos pueden consumir un millón de litros de agua al día, mientras que uno de hiperescala, que es un centro de datos que se utiliza para potencia de cálculo de la inteligencia artificial, requiere dos millones de litros de agua y, en picos puntuales, hasta 19 millones. Centros de datos a hiperescala que son los que utilizan Google, Amazon y estas grandes empresas”.

NUEVAS FORMAS DE ENTENDER EL DESARROLLO TECNOLÓGICO

Lejos de presentar un panorama conformista, la apuesta en el sector es la de aportar soluciones que ya se están desarrollando desde la investigación. En este ámbito, Katia Leal coordina el grupo de investigación Progr3SSus (Programación y Sostenibilidad), que trabaja en el diseño de nuevas metodologías y herramientas para desarrollar software más eficiente desde el punto de vista energético.

El objetivo es incorporar la sostenibilidad como un criterio esencial durante el proceso de programación, de manera que las aplicaciones consuman menos recursos sin renunciar a su funcionalidad ni a su rendimiento. “Nos preocupa concienciar sobre que el software, los dispositivos digitales, consumen muchísima energía”, destaca Katia Leal. Añade, además, que ser consciente de ello no significa posicionarse en contra del desarrollo de la tecnología. “Cuando los usuarios sepan que eso consume, entonces demandarán aplicaciones que consuman menos energía. Y la IA también puede ser parte de la solución (...) y ayudar muchísimo”.

Este nuevo episodio de De viva voz, así como sus tres temporadas anteriores, está ya disponible en las principales plataformas de podcasting: iVoox, Apple Podcast y Spotify y también en formato videopodcast en el canal oficial de YouTube de la Universidad de Alcalá.

 

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