Un novedoso estudio científico ‘cura’ el caso más antiguo de sordera en la evolución humana

Lunes, 30 septiembre 2019 12:50

Un nuevo estudio de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología la Universidad de Alcalá y HM Hospitales determina que la patología del Cráneo 4 de la Sima de los Huesos de Atapuerca no fue tan grave como se pensó inicialmente.

Un equipo internacional de científicos, encabezado por Mercedes Conde-Valverde, investigadora de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología la Universidad de Alcalá y HM Hospitales, acaba de publicar, en la prestigiosa revista ‘Journal of Human Evolution’ un nuevo estudio sobre el célebre Cráneo 4 del yacimiento de la Sima de los Huesos, en Atapuerca (de 430.000 años de antigüedad).

El Cráneo 4 fue apodado ‘Agamenón’ por sus descubridores y actualmente se expone en el Museo de la Evolución Humana de Burgos. Es uno de los ejemplares más completos que se conocen en Europa para esa cronología y es mundialmente conocido como el caso más antiguo de sordera en la evolución humana.

Los conductos auditivos derecho e izquierdo en este individuo muestran la presencia de recrecimientos óseos patológicos (exostosis, en términos técnicos) que bloquean parcialmente dichos conductos. Patologías similares se han documentado en neandertales en toda Europa y Oriente Medio y también se encuentran con frecuencia en esqueletos arqueológicos de períodos mucho más recientes. Aunque la razón precisa detrás de la formación de esta patología en humanos vivos no está clara, a menudo se ha asociado con la exposición repetida al agua fría.

Cuando se estudió este cráneo por primera vez, en 1997, se llegó a la conclusión de que las exostosis habían llegado a cerrar por completo ambos conductos auditivos y que, en consecuencia, el individuo padeció de sordera. Era el primer caso conocido de sordera en el registro fósil y como tal ha sido citado en la literatura científica internacional.

Sin embargo, en las dos últimas décadas se ha producido un gran avance de las técnicas de tomografía computarizada, que permiten crear modelos tridimensionales de las estructuras del oído,  y, por otra parte, los investigadores del equipo de Atapuerca han desarrollado una metodología novedosa que permite establecer las capacidades auditivas de un ejemplar a partir de la obtención de medidas en los modelos tridimensionales y su inclusión en un modelo biofísico diseñado en el campo de la ingeniería de las telecomunicaciones.

Esta metodología fue aplicada con anterioridad a otros ejemplares sanos de la Sima de los Huesos encontrando que sus capacidades auditivas eran muy parecidas a las de la humanidad actual y claramente distintas de las de los chimpancés. Estos resultados han tenido gran relevancia en el estudio del origen y la evolución del lenguaje humano.

En este contexto, los investigadores se propusieron aplicar estos avances al caso del Cráneo 4 y determinar con exactitud el alcance de su pretendida sordera. Sin embargo, los resultados obtenidos fueron completamente inesperados, pues indican que la patología de los conductos auditivos no fue tan grave como para afectar a la audición del individuo y que, en consecuencia, no era sordo.

‘Nos sorprendieron mucho los resultados’, afirma el catedrático de Ingeniería de las Telecomunicaciones de la Universidad de Alcalá, Manuel Rosa. ‘Esperábamos que este individuo hubiera sufrido algún grado de pérdida auditiva y, sin embargo, nuestros resultados muestran inequívocamente que oía tan bien como el resto de individuos sanos de la Sima de los Huesos. No estaba sordo en absoluto’.

Las exostosis representan una de las patologías clásicas en muchos retos humanos prehistóricos, y la literatura científica está repleta de explicaciones de por qué aparecen estos crecimientos óseos y cuáles fueron sus efectos sobre la audición en las personas que los padecieron. Sin embargo, ‘Nuestro estudio es el primer intento detallado de analizar las implicaciones clínicas de esta patología en nuestros ancestros humanos fósiles’, destaca Mercedes Conde-Valverde, que ha liderado la investigación. ‘Nuestros resultados sugieren precaución al atribuir consecuencias auditivas a la presencia de estos crecimientos óseos si no se realizan estudios tan detallados y exhaustivos como el realizado con el Cráneo 4’.

Por su parte, Juan Luis Arsuaga, catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense, y co-director del Equipo de Atapuerca, apunta un aspecto no menos interesante de la investigación. ‘La calidad científica de un equipo también se mide por su capacidad de estar continuamente reevaluando críticamente sus propios resultados anteriores. Es gratificante formar parte de un equipo en el que los jóvenes investigadores son capaces de trabajar con los investigadores más veteranos para, juntos, mejorar los resultados obtenidos hace más de dos décadas’.

Además, de la Cátedra de Otoacústica Evolutiva y Paleoantropología (HM Hospitales – Universidad de Alcalá), en el trabajo han participado investigadores de otras instituciones, como el Hospital Universitario Príncipe de Asturias, el Hospital Universitario HM Puerta del Sur, el Centro Mixto (UCM-ISCIII) de Evolución y Comportamiento Humanos y las universidades Binghamton (State University of New York, Estados Unidos), San Pablo CEU y Rovira i Virgili.


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