Humanos y carnívoros: una relación sesgada en la que solo cuenta lo negativo

Miércoles, 30 octubre 2019

Un estudio publicado recientemente en la revista Biological Conservation, en el que participa la UAH, pone en evidencia que, hasta ahora, los estudios científicos realizados a nivel mundial sobre las relaciones entre humanos y depredadores se han centrado excesivamente en los conflictos, mientras que los beneficios que también aportan a la sociedad se han atendido muy poco.

 

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Aurelio Malo.

Este análisis, fruto de la colaboración internacional de investigadores de 6 países, ofrece una revisión sistemática de 502 estudios publicados entre 2000 y 2016 para averiguar cuáles son las principales tendencias en la investigación mundial sobre las relaciones entre humanos y carnívoros. La conclusión es que aún no se han descrito correctamente los importantes servicios ecosistémicos que las especies de carnívoros producen. Además, la mayoría de los estudios se han realizado en el mundo desarrollado y están centrados en las especies más grandes.  

El investigador que ha colaborado en el estudio por parte de la UAH es Aurelio Malo, quien explica que el análisis se ha realizado considerando factores como la distribución temporal y geográfica de los estudios, las relaciones detectadas entre los carnívoros y los seres humanos --es decir, los conflictos y los beneficios que producen a la sociedad-, los distintos actores sociales implicados, las medidas de gestión de los carnívoros, los motores del cambio en las relaciones (la variación en las instituciones y las estructuras de gobierno, la economía, la demografía, la cultura, los estilos de vida, etc.) y el tipo de método de estudio aplicado.

Los resultados han mostrado que la investigación global sobre las relaciones entre humanos y carnívoros están profundamente sesgadas, tanto geográfica como taxonómicamente. De hecho, se han identificado cuatro importantes lagunas de conocimiento: hay más estudios llevados a cabo en el Norte Global que en el Sur Global, aunque los riesgos y beneficios de vivir junto a carnívoros existen en todas partes; además, la mayor parte de la investigación se centró en los grandes depredadores (osos, lobos y grandes felinos), mientras que los carnívoros pequeños y medianos recibieron muy poca atención.

Por otra parte, las relaciones entre humanos y carnívoros se enmarcaron con frecuencia en conflictos, con pocos estudios sobre los servicios ecosistémicos que los carnívoros proveen  como el control de plagas, la eliminación de desechos y cadáveres, o el turismo basado en la naturaleza, entre otros. Centrarse en los conflictos podría perpetuar inadvertidamente el antagonismo entre los carnívoros silvestres y los seres humanos, lo que podría llevar a impulsar actitudes negativas hacia los carnívoros y su conservación. De hecho, esta situación ya se produce en España, por ejemplo, con el lobo.

Se necesita un enfoque socioecológico
Por último, una de las principales conclusiones a las que llega el estudio es que se necesita un enfoque socioecológico.  La mayor parte de las investigaciones se llevaron a cabo utilizando métodos propios de las ciencias naturales, a pesar de que los métodos de las ciencias sociales son también necesarios para comprender en toda su complejidad las relaciones entre humanos y carnívoros.

 ‘Es necesaria este tipo de investigación porque al detallar también los aspectos positivos de la interacción, reduce sesgos y fomenta la tolerancia de las personas hacia los carnívoros y la coexistencia en los lugares y paisajes compartidos’, indica el profesor de la UAH.

Los autores, entre los que también se encuentra el profesor Jorge Lozano, de la UCM, como investigador principal, insisten por tanto en que el mero control letal de los carnívoros es frecuentemente inútil y contraproducente.