Paco Azorín: ‘Debemos entender la ópera de una manera más compleja, en donde música e interpretación vayan juntas de la mano’

Martes, 07 abril 2020

El director de escena y prestigioso escenógrafo Paco Azorín fue invitado al programa Operastudio, el proyecto de alta especialización para cantantes líricos organizado por la Fundación General de la Universidad de Alcalá.

Entre el 17 y el 19 de febrero, el maestro impartió la master class o clase magistral ‘Puccini o la sublimación del drama. Acting para cantantes líricos’ en el Aula de Música de la Universidad de Alcalá.

El Operastudio de la FGUA, el único vinculado a un centro académico de enseñanza superior, ofrece formación musical, tanto a jóvenes cantantes que buscan hacer del canto su medio de trabajo habitual, como a profesionales en activo. La clase magistral de Paco Azorín fue incluida en la programación de master class ofertada en el curso académico 2019-2020. 

Con motivo de su visita a la UAH, estuvimos hablando con Paco Azorín sobre la situación actual del arte escénico en nuestro país, la obligación de acercar la ópera al público joven o la necesidad de la formación musical, ‘tan importante como el aire que respiramos’, afirma. 

-¿Qué aprendieron los alumnos en su clase magistral ‘Puccini o la sublimación del drama. Acting para cantantes líricos’?

Fue un acercamiento a la interpretación de las arias de Puccini, no solo musical, sino también actoral. Debemos entender la ópera en el siglo XXI de una manera más compleja, en donde música e interpretación vayan juntas de la mano. Si queremos acercar la ópera a los jóvenes tenemos que valorar las interpretaciones de los cantantes de una manera conjunta.

-Trabajando desde la menor emoción posible para provocar la máxima emoción en el espectador…

Puccini es el compositor al que dedicamos estas clases. Se relaciona rápidamente su interpretación con lo melodramático. Pero un artista en el escenario no tiene que dejarse llevar por las emociones, porque corre el riesgo de no conmover al público al otro lado del telón.

-¿Cómo definiría la ópera? 

Es una manifestación cultural y artística de primer orden. Es la suma de todas las artes. Hay teatro, música, danza, escenografía, iluminación, vestuario, coreografía, etc. La ópera tiene que ser un instrumento para explicar la realidad que nos rodea a través de todas las artes, con el compromiso social de que llegue a todo el mundo.

-¿Tenemos el deber de hacer llegar la ópera al público joven?

Los directores de escena tenemos la gran responsabilidad de explicar al público joven que la ópera habla, como toda obra universal, de los problemas de aquí y ahora. Con unas músicas maravillosas y unos textos espectaculares, que hay que poner al servicio de la sociedad para ayudar a avanzar culturalmente.

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Paco Azorín, fotografía de Alex Larumbe

¿Cómo ve la situación actual del teatro en nuestro país?

Muy retrógrado. Es sorprendente la capacidad conservadora que tiene nuestro país. Pensamos que el teatro es un lugar de reconocimiento de aquello que ya conocemos. Pero el escenario es un lugar para descubrir el mundo. Debería ser más cercano al aula de la universidad que a una serie de entretenimiento. Tenemos que dar un paso hacia adelante todos; olvidar lo que nos gusta ver para adentrarnos en lo desconocido, que es el auténtico territorio del escenario.

-¿Cómo es la escenografía perfecta?

No existe, al menos para mí. Es un ideal. La escenografía perfecta es aquel espacio escénico tan específico que solo serviría para representar esa función en la que se está trabajando. Es una aspiración idílica y hay que caminar hacia ella. Yo creo que el espacio escénico tiene que ser sencillo y poético, tanto como nos lo permitan las condiciones técnicas o nuestra capacidad creativa, pero siempre, sencillez y poesía.

-¿Qué consejos daría a los jóvenes que estudian dirección de escena o escenografía?

Yo les diría que el trabajo que van a desarrollar es una herramienta de transformación del mundo. Todo artista debe querer cambiar el mundo aportando un poco más de libertad.

-¿Qué importancia tienen programas de formación como el de Operastudio de la FGUA?

Todo lo que sea educación es fundamental. Por ello son muy importantes las actividades que tengan que ver con que profesionales que estamos en activo dediquemos parte de nuestro tiempo a compartir nuestras conclusiones. 

-¿Cuál es el mejor premio para ti?

Yo creo que el gran premio es estar. El auténtico premio es estar en activo y tener la cabeza llena de proyectos. Es ver que hay gente joven que va a coger tu testigo para seguir cambiando el mundo.

-¿Qué es lo más gratificante? 

Sin ningún tipo de dudas, el público. Los artistas a veces estamos tan ensimismados que nos olvidamos de él. El público da sentido a la creación artística; es el destinatario último y primero. Ese contacto con el público me parece precioso, necesario y una gran recompensa.

Como reflejó en nuestra conversación, Paco Azorín es un artista al que no le gusta la autocomplacencia. En cambio, entiende su profesión como un reto ético. ‘Me visualizo frente a ese gran ideario de querer cambiar el mundo o esa utopía de intentar dejar esto un milímetro mejor de cómo lo encontré. Frente a eso me veo como una persona que hizo lo que pudo’. Un escenario lleno de trabajo pero también de esperanza. 

* Fotografía de portada: Álex Larumbe