Laura González, una Alumni de Biología en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del CSIC

Miércoles, 15 mayo 2019

Laura confiesa que estudiar Biología en la Universidad de Alcalá supuso cumplir un sueño que tenía desde que era niña y pasaba en tren por el apeadero de Renfe en el Campus Científico-Tecnológico.

lauragden

Laura González.

Ahora, su trabajo en el Centro Molecular Severo Ochoa le permite participar en importantes trabajos con impacto en la salud de las personas y, en especial, en la lucha contra el cáncer.
En esta entrevista habla de sus recuerdos y de su presente

-¿Cómo recuerda su paso por la Universidad de Alcalá?
-De los años de carrera tengo muy buenos recuerdos, amigas que aún conservo y profesores que recuerdo con cariño por su implicación y buen hacer. Recuerdo los paseos por el campus para las prácticas, las horas de estudio en las bibliotecas, las clases y exámenes en las aulas prefabricadas… Y todo culminó en el Paraninfo con la entrega del pin de Licenciada. Poco tiempo después volví a la Universidad para empezar el doctorado, y estuve 3 años más en la facultad de Medicina, hasta que surgió la oportunidad de realizar la tesis en la Universidad Autónoma de Madrid.

-Háblenos de su trabajo en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, ¿cómo llega a este centro del CSIC y en qué estás trabajando en este momento?
-Pues llegué de casualidad… inicié el doctorado en la UAH sin beca, costeándome la matrícula, pero el segundo año surgió una entrevista en la UAM con el grupo al que ahora pertenezco y me seleccionaron para una beca predoctoral europea. Posteriormente, antes de finalizar la tesis, ofrecieron al grupo la oportunidad de pertenecer al Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y así pasamos al CBM. Nuestro trabajo se basa en la caracterización y análisis funcional de genes implicados en el desarrollo de linfomas linfoblásticos de células T con el fin de desarrollar un análisis clínico y genómico integrado para una medicina de precisión. Durante estos años hemos ido publicando en distintas revistas científicas, participando en congresos y realizando una tarea docente importante con estudiantes de TFG y TFM, predoctorales y prácticas externas. Una experiencia muy positiva, ya que como apasionada de la ciencia disfruto enseñando a personas que van llegando con la misma ilusión con la que yo empecé.

-Este centro forma parte de la Red CIBERER, dedicada a la investigación de enfermedades raras ¿cómo ve la investigación en ese ámbito?
-En la red CIBERER trabajamos más de 60 grupos en España entre grupos de investigación y grupos clínicos. Creo que en las enfermedades raras es especialmente importante la comunicación entre investigación básica, grupos clínicos y familiares y afortunadamente es como se trabaja en CIBERER. En nuestro caso concreto trabajamos con muchos hospitales de toda España para recoger muestras cuando se diagnostica un caso, o incluso para colaborar en el diagnóstico, realizando un análisis genético para determinar el caso concreto e intentar aplicar el tratamiento más personalizado posible. En general, las asociaciones de pacientes cada vez participan más activamente en el avance de la investigación en CIBERER, lo que contribuye a la personalización y el mejor conocimiento de las distintas enfermedades con las que se trabaja en la red. Por tanto, creo que vamos por buen camino.

-Durante décadas estudiar Biología fue sinónimo de desempleo, pero las cosas están cambiando…
-Bueno, poco a poco. Creo que lo importante era que se asumiera como una profesión, ya que parece que los biólogos somos eternos estudiantes. Afortunadamente la gente lucha por tener derechos desde la tesis y ya existen los contratos predoctorales. Pero no hay una profesión como tal, la mayoría de la gente va de contrato en contrato, sin estabilidad, y la figura de investigador doctor no existe si no es como camino hacia tener grupo propio. Eso, sin entrar en el poco apoyo a la ciencia que se arrastra desde hace años, ni en la gente que se tiene que ir, ni en lo difícil que es volver. Aun así, creo que las cosas han mejorado mucho, aunque sea despacio.

-¿Por qué investigar, Laura? ¿Qué recomienda a los estudiantes que se estén planteando derivar su trabajo hacia ese ámbito?
-La investigación me parece uno de los pilares necesarios para el avance de la sociedad. Sin la investigación no estaríamos donde estamos. Por tanto, animo a los que crean que su camino va por ahí, por supuesto. Pero creo que tiene una parte muy vocacional, se sufre y disfruta, así que hay que estar dispuesto a ello. Yo lo hice y no me arrepiento.

(fotos cedidas por Nacho Izquierdo)