Antonio Ruiz de Elvira es Catedrático de Física Aplicaca de la Universidad de Alcalá. Es presidente del Comite Científico del European Climate Forum, y ha sido Presidente de Científicos por el Medio Ambiente. Uno de sus placeres es comunicar la ciencia al público más general y heterogéneo, mediante conferencias, blogs y artículos de divulgación.

¿Hablar de problemas en 2008? ¿Cómo? ¿Problemas? Según nuestros gobernantes, y siguiendo al Pangloss de Voltaire, vivimos en el mejor de los momentos de nuestra historia en la Tierra. No hay problemas, hay ..... ¿? según ellos solo hay alguna pequeña incomodidad.Pero no lo ven así nuestras co-personas de África. Se meten en cayucos para morir, con alta probabilidad. Pero esa probabilidad alta es mejor que esperar la muerte segura en sus países. En ellos hace años que casi no llueve, pero la medicina consigue que los niños sobrevivan para llegar a la edad de hacer más niños.
En nuestras montañas cada vez hay menos nieve. Las tierras del sur de España son una extensión de los desiertos africanos, y las costas que nos prometían como paraísos para disfrutar de la vida en vacaciones son hormigueros humanos llenos a rebosar de ladrillo.
Pero, ¿qué dice esta persona que está escribiendo? ¡Qué rollo! Yo sólo quiero leer cosas agradables, aunque sean mentira. En España, en el Siglo de Oro, en la época de Alatriste, escritores comoLuis Ortiz decían lo mismo que digo yo ahora, y recibían el desprecio más profundo de la sociedad. En aquella España no había problemas pero aquella España entró en una decadencia misérrima que duró tres siglos.
Los problemas existen, y la única forma de resolverlos es emplear la ciencia. Aunque rezar puede servir para algunas curaciones, nunca ha servido para hacer llover. La ciencia tampoco hace llover, pero al menos nos permite saber si va a dejar de llover y nos permite tomar las medidas oportunas.

¿Qué nos ha dado la ciencia? Miremos a nuestro alrededor: Antes las mujeres pasaban los días enteros refregando las ropas sobre maderas rugosas para poder limpiarlas. Hoy la electricidad nos permite tener ropa limpia y seca todos los días sin el menor esfuerzo, por alrededor de 0.10 euros. Hoy podemos hablar con nuestra madre en Ecuador por un euro, sin problemas. La ciencia del vuelo nos permite asistir a la boda de nuestra hermana en Australia por un puñado de euros. Etc. Todo eso, y mucho más nos lo da la ciencia.
Pero ¿qué es la ciencia? La ciencia es ante todo curiosidad. Es no contentarse con ninguna explicación hasta haberla comprobado de manera clara y rotunda. La ciencia es preguntarse cómo vuelan las aves, y por qué las golondrinas vuelan sin parar un instante. Ciencia es preguntarse qué es el rayo, y por qué un bolígrafo frotado contra un jersey de lana atrae a los papelillos de un pupitre. Ciencia es no quedarse jamás contento con el horror de la enfermedad, es no aceptar nunca el fatalismo en la vida. Ciencia es decir: ¡Puedo arreglarlo!, y buscar sin descanso como hacerlo.
La ciencia no es fácil. Si hubiésemos visto la electricidad con nuestros ojos, o los microbios, las bacterias, nuestra vida habría sido más sencilla. La ciencia exige años duros de esfuerzos, aprender y enseñar. Y aquí entra la universidad. La universidad es el esfuerzo de muchos para que los jóvenes aprendan a practicar la ciencia. No “para colocarse”. Esto es un valor añadido. Para saber. Si la universidad sólo sirviese para dar unos conocimientos a los jóvenes que les permitiesen hacer exactamente lo mismo que sus madres y sus padres, seguiríamos lavando la ropa en los ríos y viajando en mula, los que pudiesen.
¿Cómo se hace la ciencia? Primero, hay que aprender lo que otros han hecho. Conocer lo que no han hecho, estudiar el problema desde todos los puntos de vista, y atacarlo con todas las armas posibles. El cerebro humano es una herramienta maravillosa. Es capaz de romper conceptos mentales, repartirlos en trozos y recombinarlos al azar. Algunas de esas combinaciones son realmente nuevas: ¿Será alguna de ellas la solución al problema que nos ocupa? Los universitarios piensan y recombinan sin parar, y de ahí salen día a día nuevas soluciones. Han surgido siempre y siempre aparecerán.
La universidad genera innovación, mentes nuevas. Es algo a lo que la sociedad se resiste siempre un poquito, porque todos queremos que no nos cambien, por ignorancia acerca de lo bien que nos viene el cambio. La universidad no es una oficina de empleo, sino un centro de creación, de innovación. Tenemos que exigir, constantemente, cosas nuevas a la universidad. Nuevos descubrimientos, nuevas formas de ver la vida, arte nuevo y nueva filosofía.