El taller de Escritura Creativa de la Escuela de Escritura de la UAH ha echado a andar con el mes de febrero. Uno de los profesores que imparte este taller, José Manuel Pedrosa, describe este taller, que ya es asignatura transversal.

En esta entrevista José Manuel Pedrosa habla de lo que puede aportar a los alumnos este curso que tiene por objetivo dotar a los alumnos de conocimientos técnicos y estilísticos para escribir un relato.

-El curso de escritura creativa es ya una asignatura transversal en la UAH, ¿qué puede aportar a los alumnos?
-Puede aportar motivación a la hora de trabajar en equipo, conocimientos técnicos y estilísticos a la hora de diseñar y de desarrollar un relato, modelos ejemplares proporcionados por autores y obras que salieron airosamente de retos similares, ejercicios de estilo ante los que se puede actuar con espíritu crítico y autocrítico, oportunidades para la reflexión. El curso de escritura creativa ofrece, en definitiva, posibilidades de entrenamiento.

-¿Uno puede aprender a crear o el mundo de la creación está reservado a unos pocos privilegiados?
-Uno puede aprender a ejercitarse, a desarrollar su técnica, a pulir su estilo, a autocriticarse. Adquirir destrezas técnicas es la base indispensable para luego dar pasos más sustanciales. Aunque tener una buena técnica de escritura no da el título de buen escritor. Antes de alumbrar el cubismo, Picasso se hizo con todos los secretos del dibujo académico contra el que acabaría luego rebelándose. Cuanto mejor se conoce lo que uno quiere superar, tantas más posibilidades de éxito habrá. Pero una asignatura de escritura creativa no regala la inspiración, la inventiva, el genio, que son dones que no sabemos cómo se adquieren ni cómo se desarrollan. La suma de técnica y de inspiración es lo único que funciona a la hora de escribir un gran relato. La una sin la otra ofrece resultados mucho más inciertos.

-¿Qué tipo de alumnos elige este curso, hay un perfil determinado?
Más que un perfil determinado, se pide una motivación elevada, un alto grado de curiosidad intelectual y de constancia en el trabajo.

-Unos cuantos consejos para los que quieran dedicarse a la novela.
-No hay recetas infalibles a la hora de escribir una gran novela, ni un gran poema. Si alguna hubiera, sería la de que tan importante como leer es releer, y la de que tan importante como escribir es reescribir. Corregir, depurar, aquilatar son la última fase del trabajo creativo, y quizás la más importante. En esa fase se decide si la obra que va a nacer tendrá la suficiente calidad artística o si no. No es suficiente tener una buena historia. El cómo contarla puede ser más relevante que lo que dice esa historia. Algún gran escritor ha partido de alguna anécdota aparentemente insustancial para alumbrar alguna obra maestra de la literatura. Si se contemplan los borradores o manuscritos de las grandes obras de la literatura, se apreciará que muchos están llenos de correcciones, tachaduras, tanteos, interrogaciones, propuestas. Algunos parecen auténticos campos de batalla. En esa labor de depuración del estilo está la clave de todo.