Hernán Núñez Rocha
es director Ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual, un ente destinado a promover la normativa y las medidas necesarias para proteger los derechos de propiedad industrial e intelectual. En la UAH realizó sus estudios de posgrado y actualmente prepara su tesis doctoral, de la mano del catedrático de Derecho Mercantil José Manuel Otero Lastres.

-¿Qué recuerdos tiene de su paso por la UAH y por qué eligió esta Universidad para la realización de sus estudios de posgrado?
-Solo buenos recuerdos. La UAH me brindó la posibilidad de descubrir una nueva faceta del Derecho (la investigación

Hernán Núñez.
jurídica) y conocer a académicos y profesionales que marcaron de forma muy positiva mi carrera. Elegí la UAH por ser una universidad esencialmente internacional, con muchos lazos con Latinoamérica.

-También ha sido investigador y profesor de esta institución...
-Fui investigador colaborador del área de Derecho Mercantil, así como del grupo Derecho y Empresa, y actualmente sigo ligado a esta institución, ya que estoy desarrollando mi tesis doctoral sobre propiedad industrial bajo la dirección del profesor José Manuel Otero Lastres.

-Háblenos del Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual, ¿cuáles son las prioridades en este país?
-El IEPI es la institución pública que se encarga de la protección y observancia de los derechos de propiedad industrial (marcas, patentes, modelos industriales) y propiedad intelectual (derecho de autor y derechos conexos). Actualmente el Ecuador ha iniciado un ambicioso proceso de cambio de modelo productivo. Queremos pasar de una economía de recursos finitos (agricultura y petróleo) a una economía de recursos infinitos cuyo elemento principal sea el conocimiento. Para ello el uso estratégico de la propiedad intelectual e industrial es imprescindible, por lo que hemos articulado el IEPI al sistema de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación. Lo que pretendemos es utilizar la propiedad intelectual e industrial como herramientas que promuevan la generación de conocimiento endógeno y la reducción de la brecha tecnológica con los países industrializados. Para ello hemos presentado un proyecto normativo a la Asamblea denominado Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos, la Creatividad y la Innovación, conocido también como ‘Código Ingenios’.

-¿Hay conciencia del significado de la propiedad intelectual en Ecuador? En España todavía queda mucho camino por recorrer...
-En el Ecuador también queda mucho por hacer al respecto. Sin embargo, en los últimos años ha aumentado el interés de algunos sectores por la propiedad intelectual e industrial. En especial desde que empezamos a discutir el rol que deberían jugar los derechos intelectuales en el cambio del sistema de producción. Para ello, desde el Gobierno se elaboró una propuesta de nuevo régimen jurídico de propiedad intelectual e industrial, la misma que fue puesta en una página web del tipo ‘wiki’, para que pueda ser conocida y comentada por toda la sociedad ecuatoriana. En un año tuvimos más de 1.700.000 visitas y casi 38.000 ediciones. Además llevamos a cabo aproximadamente 500 talleres en las principales ciudades del país. Aunque aún queda mucho por hacer, cada vez existe más interés en la ciudadanía al respecto.

-Las nuevas tecnologías han generado serios problemas en el ámbito de la propiedad intelectual en España, ¿existe una situación similar en su país?
-Sin duda. A día de hoy la difusión de textos y bienes culturales es casi inmediata. Los usuarios ya no son solo consumidores sino también autores y difusores. Esta situación hace que sea necesaria una redefinición de la propiedad intelectual. Algunos Estados han optado por aumentar la protección de los derechos de autor y reforzar las medidas tecnológicas de control. Otros, por un sistema flexible en el que se otorga protección a los autores y titulares, pero también existen limitaciones y excepciones que permiten a los usuarios el ejercicio de otros derechos. El Ecuador ha optado por el segundo camino, estableciendo un sistema de ‘usos justos’ para garantizar el acceso al conocimiento. En el ‘Código Ingenios’ se han propuesto una serie de limitaciones y excepciones para bibliotecas y archivos, instituciones de educación e investigación y personas con discapacidad. Con estos cambios se pretende tener un sistema de protección moderno y equilibrado.

-¿Cuáles diría usted que son los retos a los que se enfrenta la propiedad intelectual en un mundo globalizado?
-A mi juicio, nos encontramos ante una situación en la que ni siquiera podemos ver con claridad los retos futuros. Debemos pensar en nuevos modelos de gestión del conocimiento y de propiedad intelectual e industrial. Las patentes y el derecho de autor, por ejemplo, deben ser un estímulo para la creatividad, pero a la vez una herramienta que facilite el ejercicio de otros derechos como la salud, la educación y el acceso a la cultura y al progreso científico. El mundo vive hoy un capitalismo cognitivo, por lo que es necesario tomar medidas para equilibrar las relaciones asimétricas que existen entre los ‘propietarios’ del conocimiento y los generadores y usuarios del mismo. Se debe poner énfasis en el talento humano y en la difusión del conocimiento. No siempre los inventores o creadores son los titulares y, normalmente, la exclusividad sobre patentes y obras limitan la generación de nuevo conocimiento, así como el acceso por parte de la sociedad. El gran reto es encontrar el equilibrio entre el capital que financia o adquiere los derechos de propiedad intelectual e industrial y los derechos e intereses de los creadores y usuarios. Otra cuestión a considerar es pensar cómo podemos aprovechar las TICs para democratizar la generación y acceso al conocimiento, dando primacía a su valor de uso por encima del valor de cambio.