Teresa Mata es la actual subdelegada del Gobierno en León. Esta alcalaína, profesora titular de Derecho Financiero y Tributario en la Universidad de León (ULE), abre la puerta de sus recuerdos para hablar de su paso por la UAH y también reflexiona sobre política y Derecho.

-Cuéntenos qué estudió en la Universidad de Alcalá y qué recuerdos tiene de esta época
-Estudié en la Universidad de Alcalá la licenciatura de Derecho entre los años 1983-1988 y hasta el 1992 realicé mis

Teresa Mata.
estudios doctorales con una beca FPU. Empezamos en unos barracones del Campus Externo y terminamos en edificio de Medicina. Aún puedo ver a nuestro decano de entonces, Carlos García Valdés, subiendo por la cuesta desde el apeadero del tren. Éramos cientos de alumnos, y no exagero, ¡cuántas veces se lo cuento a mis estudiantes! Entre ellos, personas singulares cuya amistad he mantenido y mantendré de por vida (entre ellos, el conocido presentador Juan Imedio, con el que tuve la fortuna de compartir mis años universitarios y que hizo de ellos una experiencia inolvidable. ¡Lo que nos reímos…! Y también lo que estudiamos...).
Siempre me he sentido afortunada por aquellos años en los que disfrutamos de un plantel de fantásticos profesores a los que recuerdo con muchísimo afecto y que, con el tiempo, se han convertido en colegas. Uno de ellos, quizá al que más admiré siempre como alumna, el profesor Calvo Ortega, me propuso iniciar de su mano la trayectoria académica en mi querida Universidad de Alcalá; mi sitio y mi casa, porque yo soy alcalaína.

-Una alcalaína que se ha labrado un futuro universitario en la Universidad de León…Háblenos de su trayectoria profesional en la facultad de Derecho
-Tras leer la tesis en octubre de 1992 se convocó una plaza de profesor titular en la ULE. El profesor Calvo Ortega me animó a asumir el reto y con 27 años llegué a la Facultad de Derecho como profesora titular interina. Recuerdo que había alumnos mayores que yo.
Saqué la titularidad en la ULE en 1994 y en 1995 en la Facultad de Derecho de Alcalá. No obstante, y tras dos años, volví a opositar en la ULE y decidí quedarme aquí definitivamente, porque la necesidad de profesorado en León era mayor que en Alcalá, aunque estaba muy a gusto en ambas Universidades. De hecho, pese a estar en León, sigo colaborando y trabajando con mi colega Alfonso García-Moncó, al que quiero y admiro y ha sido una persona clave en mi formación universitaria junto con nuestro común maestro, el profesor Calvo Ortega.
En la Universidad de León fui secretaria general entre los años 2000 y 2007 y he asumido otros cargos de gestión, como subdirectora y directora de la Cátedra de Empresa Familiar o vicedecana de la Facultad de Derecho, hasta el pasado mes de abril que asumí el cargo actual de subdelegada del Gobierno.

-¿Qué lleva a una profesora universitaria a acceder a los mundos de la política, que ahora se perciben tan turbulentos?
-Siempre me ha gustado la política. De hecho compaginé mis estudios doctorales con la carrera de Ciencias Políticas que cursé en la UNED. Supongo que mi admiración por mi maestro Rafael Calvo, que llegó a ser ministro con Adolfo Suárez, también influyó en mi interés por la política, tan entroncada con el Derecho Público y más aún con el Derecho Financiero y Tributario.
La política es un baño de vida y de realidad que a los estudiosos del Derecho nos sirve para anclarnos al suelo y entender que el Derecho es algo vivo al servicio de los ciudadanos. Yo así lo creo y así lo enseño. No es lo mismo explicar el presupuesto que explicar el presupuesto tras haberlo hecho tú misma, como me pasó a mí cuando fui secretaria general de Hacienda de Castilla y León. No es igual explicar un impuesto que explicarlo tras haber participado activamente en su gestación….
Los alumnos agradecen mucho que compartamos con ellos nuestras experiencias en gestión y en política y yo siempre lo he hecho. Les animo a que sean políticos si les gusta, pero les digo lo mismo que a mí me dijo Rafael Calvo hace muchos años: que accedan a la política con formación y profesión. Creo que en la política, como en la enseñanza, deberían estar los mejores, los que destaquen por su capacidad de vocación de servicio a los demás. Si ese es el fin último que nos mueve, en todo caso puede haber dificultades porque seguramente nos gustaría hacer muchas más cosas y hacerlas mejor. Con todo, la labor es ilusionante y cuando consigues hacer cosas por los demás es muy gratificante.

-Usted es un ejemplo de que el servicio a la sociedad se puede prestar desde distintos ámbitos…
-Desde luego, así lo creo honestamente, y en lo que me afecta creo que los profesores universitarios, con nuestra formación y teniendo en cuenta lo que he dicho anteriormente, somos capaces de asumir un alto grado de vocación de servicio a los demás. De hecho, es lo que hacemos siempre, porque el docente ha de estar imbuido de la generosidad suficiente para ofrecerse entero, para no guardarse nada para sí, que es la base de cualquier político de verdad.

-¿Qué opina del papel que tiene que jugar la Universidad en la sociedad actual?
-La Universidad es lo que cualifica a nuestra sociedad. Creo que tenemos las generaciones mejor formadas de la historia y eso ha contribuido a que nuestra sociedad mejore. La Universidad, si consigue cumplir su papel, facilita a las personas una mayor capacitación y preparación para integrarse en la vida laboral y profesional y, al tiempo, la suficiente capacidad crítica para demandar un mundo cada vez mejor. La Universidad es un pilar clave de nuestra sociedad actual y debe actuar como tal. Sociedad y Universidad deben retroalimentarse mutuamente. Precisamente por eso es tan importante que los profesores universitarios participemos en la vida pública.