Hani Jaber Ávila, Héctor Muñoz Mendoza, Nacho Taus Jiménez y Ricardo Mayor Luque,
ex estudiantes de Arquitectura de la UAH y fundadores del estudio DAT Pangea, han ganado el segundo premio internacional LafargeHolcim Awards para jóvenes arquitectos, que se ha celebrado recientemente en Nueva York y en el que compiten estudios de todo el mundo. Previamente habían ganado el certamen a nivel europeo, lo que les permitió acudir al concurso global.

-Los 4 os formasteis en la Escuela de Arquitectura de la UAH, ¿qué os llevó a montar el estudio de arquitectura social sostenible y qué diferencia la vuestra de otras propuestas?
-Empezamos a relacionarnos y a compartir intereses cuando estudiábamos en la UAH. En esos años nos implicamos en la

Los arquitectos premiados.
delegación de estudiantes de la escuela y en colectivos que organizaban eventos, conferencias y actividades. Fue mientras realizábamos nuestros TFG cuando nos planteamos alquilar un local en Madrid y compatibilizarlo con la participación conjunta en diferentes concursos. Ese estudio fue como un pequeño laboratorio de experimentación de ideas. El comienzo de la crisis en Europa nos llevó a reflexionar sobre la función del arquitecto en la sociedad actual. Aprendimos que la arquitectura entendida como un modo de ganar concursos y hacer dinero no sobreviviría, porque ya no era necesaria. Y sin embargo ‘el esqueleto interior’, la aplicación de la técnica y el saber responder a las necesidades sociales, siempre resiste y queda en pie.
Nuestro estudio se denomina DAT Pangea (Designs of Architectural Territories Pangea) porque nosotros entendemos la arquitectura de forma multidisciplinar y participativa. Definimos el trabajo de DAT Pangea como diseños arquitectónicos sostenibles, que buscan crear espacios involucrando a todos los agentes en el proceso de creación, desde los promotores hasta el usuario final, y logrando diseños que se anticipen a los problemas y necesidades presentes y futuras.

-Contadnos en qué consisten los LafargeHolcim Awards y qué se valora en ellos
- Se trata de unos premios cuatrienales impulsados por la empresa multinacional LafargeHolcim, y tienen como objetivo promover la innovación en la construcción sostenible mediante una serie de concursos regionales y globales. Nos seleccionaron entre más de 6.000 proyectos de toda Europa por 3 diseños con enfoque social: un plan de ordenamiento y reestructuración agrícola del territorio del litoral almeriense, un parque urbano productivo en Roquetas de Mar (Almería) y un centro social temporal para la participación ciudadana en Madrid. Estos tres proyectos parten de trabajos realizados durante los años 2013 y 2014, varios de ellos premiados en concursos públicos de ideas en España. Ganamos el primer premio en la categoría ‘Next Generation Europe’ para arquitectos menores de 30 años, en 2014 en Moscú. Posteriormente concurrimos a la convocatoria internacional global y hemos ganado el segundo premio, que nos entregaron en el mes de septiembre en Nueva York.

-¿Qué ha supuesto para vosotros participar en esta competición y este premio?
La participación en esta competición y el premio nos ha servido para hacer una pausa, visualizar el trabajo desarrollado, detectar los aciertos y los errores y replantearnos los objetivos. Este premio nos ha dado más visibilidad y también nos ha motivado a avanzar, a continuar caminando juntos y a creer en DAT Pangea como un proyecto empresarial viable cuyo principal objetivo seguirá siendo la creación y la innovación en el campo del diseño arquitectónico sostenible. Para nosotros fue un verdadero impulso escuchar al jurado de los premios decir que nuestros proyectos ‘arremeten, por ejemplo, contra las complicadas condiciones sociales de los trabajadores del sector de la agricultura en la región de Almería o la ausencia de parques públicos en ciudades o pueblos de la misma región y, al mismo tiempo, ofrecen medidas para recuperar la función social de los espacios públicos en vecindarios de la ciudad de Madrid’.

-¿Qué proyectos tenéis en la actualidad?
-Actualmente trabajamos entre Madrid y París, donde colaboramos con el colectivo Quatorze. Recientemente hemos acabado un proyecto para una cúpula geodésica efímera en madera en Millemont, a 45 minutos de París. Actualmente trabajamos con ellos en la producción de un sistema técnico de casas prefabricadas para refugiados en Europa.
También estamos trabajando en la mejora e innovación de las infraestructuras agrícolas del litoral almeriense, junto con otros profesionales especialistas en el campo de la sostenibilidad como sociólogos, agricultores, economistas, biólogos o técnicos especialistas en el uso de energías renovables.

-Por último, ¿qué pensáis de la arquitectura que se está haciendo en España? ¿Pensáis que propuestas como la que presentasteis a este Premio es la vía para salir de la parálisis en la que está el sector de la construcción?
-En España hay muy buenos arquitectos, pero creemos que estos últimos diez años han estado condicionados por el gran ‘boom’ inmobiliario y por la ambición por ganar concursos con cualquier tipo de diseño, aunque fuese innecesario, y a cualquier precio. Pero esto no ha sido solo responsabilidad de los arquitectos. Creemos que el sector de la construcción y la arquitectura deben dar respuesta a las necesidades de una sociedad en la que cada vez cuenta más la opinión de los ciudadanos y en la que existe una fuerte relación entre emoción y diseño en todas las profesiones y mercados. Los ciudadanos no solo utilizamos un producto, establecemos una relación emocional con él.
En un momento en el que las posibilidades para trabajar en España no son muchas ni fáciles, nos preocupa cómo pueden sentirse los estudiantes en la Escuela y cómo se desarrolla su formación. Nosotros no sabemos cuál es la salida de la parálisis de la construcción en España pero sí tenemos muy claro cuál es la única función de la arquitectura que puede sobrevivir a cualquier crisis: la aplicación de técnicas sostenibles para responder a las necesidades sociales presentes y futuras es una demanda constante a la que el arquitecto debe responder con sus servicios. Y la sostenibilidad ya no es solo una moda, es una demanda y una exigencia del sistema. La técnica sostenible ya no es solo colocar paneles solares en la cubierta. La realización de un proyecto realmente sostenible es comprender por qué lo necesito y cómo puedo utilizarlo.