La coordinadora del grupo de investigación ATURI (Análisis del Sector Turístico e Innovación) de la UAH, María Jesús Such Devesa habla en esta entrevista del nuevo reto y de la necesidad de que este paradigma turístico del siglo XXI se implante en el sector de manera responsable, conforme a la ley y en clave de sostenibilidad.

La revista Time consideró en 2011 el consumo colaborativo como una de las 10 ideas que cambiarían el mundo, y ya en 2013 un estudio de Accenture sobre ‘Patrones de consumo’ señalaba que el 68% de los ‘millennials’, es decir, los jóvenes que conforman la generación del nuevo milenio, se reconocen como

M. Jesús Such.
consumidores activos de la economía colaborativa.
Dentro de la economía colaborativa, el turismo colaborativo o turismo P2P es imparable. Esta tendencia viene para quedarse y genera un cambio de modelo en el sector.

-¿A qué cree que obedece el impacto que está teniendo en el sector el turismo colaborativo en los últimos años?
-Diría que es uno de los principales retos a los que se enfrenta el sector turístico en la actualidad. Lo singular del modelo P2P viene de la mano de Internet, del auge de los intereses específicos de las personas, de lo concreto en lugar de los grandes intereses de las masas, esto último más ligado a los modelos de comercialización y mercado analógicos.
En cualquier caso, el supuesto ‘éxito’ de las plataformas de turismo P2P no solo se justifica en las nuevas tendencias del mercado, sino por la indefinición existente sobre su naturaleza jurídica y, por ende, en el desconocimiento general sobre las obligaciones a las que están sometidos los titulares de dichas plataformas.

-¿Cómo es el usuario del turismo colaborativo?

-Lo que ha quedado demostrado en los últimos años es la clara proliferación de una apuesta por otra manera de viajar, más apegada al deseo de vivir las emociones más genuinas que definen realmente cualquier destino de viaje, lejos de los clásicos paquetes vacacionales. La aspiración es hacer de los viajes una experiencia realmente única y personal.

-¿Y cómo afecta la irrupción del turismo P2P al sector en España?
-En el último Gran Debate Hotelero en Madrid, organizado por el Grupo Vía, muchos de los empresarios hoteleros plantearon que no es el modelo de desarrollo de turismo que precisa España, mientras que otros opinaron que supone una buena oportunidad de obtener una fuente de ingresos adicional para los hoteleros.
Según la Confederación Nacional de Hoteles y Apartamentos Turísticos, CEHAT, lo que puede parecer que favorece a unos cuantos que lo necesitan, está perjudicando a muchos que también lo necesitan, ya que algunos análisis realizados demuestran que una parte muy significativa de la oferta existente en el mercado está dedicada exclusivamente a esta actividad y se aleja radicalmente del concepto ‘distribución de renta’; muy al contrario, es oferta impulsada por inversores que pretenden aprovechar el vacío legal y administrativo existente para obtener beneficios extraordinarios.
España tiene otra oportunidad para mantener su probada capacidad competitiva en turismo. Podemos afirmar que hasta aquí nos han traído los actores tradicionales. Hoy, España ocupa la primera posición en competitividad turística de acuerdo con el ranking del Foro Económico Mundial (WEF, 2015) y debe poder mantener ese liderazgo mundial en un entorno muy cambiante. Considero que la vía para lograr dicho objetivo es la de la innovación, el capital humano y la generación y transferencia de conocimiento.

-Hay múltiples fórmulas: nightswapping, couchsurfing, home Exchange, Airbnb… y parece que todas ellas llegan para quedarse…
-Estoy de acuerdo. Este fenómeno no ha hecho más que empezar y parece que se adapta bien a ciertos perfiles de turistas. Además las TIC, Internet en particular, favorecen su desarrollo. La introducción de la economía colaborativa apoyada en la tecnología ha sido totalmente disruptiva y ha generado rechazo por parte de los agentes tradicionales pero ha triunfado entre los demandantes, a los que les facilita y diversifica sus opciones de consumo.

-Y, ¿se puede considerar un fracaso del sector tradicional que hayan irrumpido este tipo de fórmulas o hay ‘queso’ para todos los ratones en el mercado?
-A mi juicio, hay opciones para todos. Por ejemplo, los ‘millennials’ pueden preferir fórmulas más directas que pueden ser más acordes con su familiaridad con la tecnología. Hoy por hoy, otros segmentos prefieren otro tipo de servicio y conciben el turismo de otro modo, con unos servicios más complejos y sofisticados, difíciles de proporcionar por un ‘igual’.
No queda otra que adaptarse a las necesidades de la demanda y reconocer que las diferentes opciones han prosperado porque solucionan problemas que el sector tradicional no estaba atendiendo convenientemente. Se impone comprender mejor al usuario, al turista y tratar de dar respuesta a sus necesidades. Todo ello, obviamente, sin perjuicio de las empresas turísticas, cuyos servicios se han de poder ofrecer con garantías y en igualdad de condiciones en cuanto a exigencias y cobertura administrativa.

-Recomendaciones para las personas que este verano opten por alguna de estas fórmulas de turismo colaborativo para elegir sus vacaciones
-Ser conscientes de que se opta por un diseño autónomo e individual del viaje, menos estandarizado, por lo que se asume más incertidumbre en el resultado. De nuevo, el perfil del turista determina la elección. Un turista más aventurero puede encontrarse encorsetado con un paquete turístico y prefiere ir creando su viaje sobre la marcha. Un turista que quiera acotar desde el principio los gastos en los que va a incurrir en sus vacaciones y no quiere sorpresas, preferirá el paquete turístico más tradicional y a ser posible, todo incluido. El que viaja con un grupo familiar o de amigos puede necesitar más espacio y no encajar bien en habitaciones de hotel, recurriendo por el contrario a una casa en la que disfrutar mejor la convivencia… En definitiva, hay que conocer el comportamiento del turista, no solo su perfil sociodemográfico. El mismo turista puede consumir en diferentes momentos productos que se corresponderían con varios perfiles y no solo con uno.